Sumario  |
|
|
| |
|
|
|
Login/Registro  |
|
|
| |
|
|
|
Publi  |
|
|
| |
|
|
|
Tienda Online  |
|
|
| |
|
|
|
Top10 Enlaces  |
|
|
| |
|
|
|
Publi  |
|
|
| |
|
|
|
Nuestro enlace  |
|
|
| |
|
|
|
Top Descargas  |
|
|
| |
|
|
|
|
 |
| Editorial: Guionistas metidos a productores |
|
La profesión de guionista es de por ende una de las más duras a nivel no ya profesional sino a nivel personal. A lo largo de mis casi dos décadas aporreando teclados y estrujando neuronas, he tenido la suerte o la desgracia de mojar mi picatoste en muchos de los variados caldos que componen la producción audiovisual en este país.
He hablado de ello dilatadamente aunque me queda mucho que contar en nuestro blog, por lo que no es mi intención redundar ahora en autoreferencias personales que podrían simular cierto empeño nostálgico por mi parte de presentarme en esta página como un héroe de la "pluridisciplinariedad". Pero el asunto que aquí nos trae bien valdría esa misa. Directos al grano, esta experiencia que he tenido me permite contrastar muchos de los aspectos que definen la profesión de guionista en este país.
Cuando fui montador tenía una profunda ilusión por manejar los botones, cortar y pegar los planos, inventar nuevas formas y nuevos efectos visuales con una tecnología que se podría calificar perfectamente como "thecnos habilis" antes de la llegada de los sistemas que hoy imperan de edición no lineal (véase avid, final cut, etc). Pero en esas lindes mi trabajo como currito iba intrínsecamente ligado a una potente inversión que la productora de turno tenía que amortizar. Daba lo mismo si un día me encontraba con más o menos ganas de montar: Yo siempre montaba, aprendía mi oficio, desplegaba mi intuición y adelante con lo que fuera.
En cambio el mundo del guión es muy diferente. Las herramientas de producción son extremadamente sencillas, asequibles y al alcance de cualquiera que sepa identificar nuestro abecedario sobre el teclado de un ordenador o de una máquina de escribir como prefieren los más nostálgicos. Cuando un productor requiere la colaboración de un guionista, sabe que de entrada todo le puede salir siempre gratis. No hay fuertes inversiones tecnológicas, solo requiere de fuertes inversiones, y cada vez menos, de capacidad de disuasión, convencimiento y iniciadores de ilusiones ajenas.
Cuatro párrafos me obligan ya a dejar de dar rodeos. Un productor, para hacer andar a un guionista necesita únicamente estimular su ilusión por un proyecto. Dicho de otra forma, sólo necesita un palo bastante largo, un trozo de cordel y una zanahoria que en función de la distancia proporcional del largo del palo, siga pareciendo apetecible, aunque por dentro esté "acorchonada" y reseca.
Esto nos sitúa en el dilema que planteo en el título de esta editorial: ¿Nos hemos convertido los guionistas en ingenuos escritores metidos a productores? ¿Por qué somos capaces de aceptar propuestas del tipo: Tengo un contacto muy bueno en tal o cual cadena y si me haces el guión de un episodio piloto te aseguro que vamos a contar contigo? "Sabemos de tu enorme y contrastado talento, de tus andanzas anteriores y sabemos que este proyecto sólo puede funcionar con los mejores, y... ¡¡tu estás entre ellos muchachote!!"
Alguno de vosotros ha conseguido alguna vez ir a un concesionario de coches de lujo, por ponernos en casos extremos a la par que pedagógicos, y decirle al dependiente: "Amigo, tengo en mente realizar un viaje alucinante al corazón de centro europa a bordo de uno de sus mercedes último modelo clase high. Ahora no tengo dinero para pagar ni la entrada de su coche, si puede usted matricularlo por mí se lo agradecería, pero puedo asegurarle que si consigo llegar a centro europa con su coche y que todos los magnatarios y poderosos me vean conduciéndolo, seguro que en el viaje de vuelta vengo con una promesa de matrimonio montado en el euro (montarse en el dolar ya no es lo que era). Si usted apuesta por mí, si la prestigiosa firma que usted representa apuesta por mi talento, le aseguro que a la vuelta le pagaré el importe del vehículo en cómodas mensualidades, eso sí a precio de mercado". "Claro, que si no funciona mi aventura, yo le prometo no volver a usar su coche, aunque no se lo pienso pagar ni devolver".
Bien amigos, pues en eso se ha convertido el mundo del guión. Parece que los guionistas estamos tan desesperados que somos capaces de trabajar gratis bajo la promesa de que si nuestro material da lo suficientemente de sí, lo mismo el productor consigue vender una serie pelotazo, estrella-revelación, y lo mismo después nos contrata, y lo mismo... ¡Nos paga a precio de mercado!
Qué ha aportado hasta ahora el productor: Nada, un contacto, una oficina con una telefonista cuyo contrato depende de la aventura en cuestión, y una tarjeta prepago de movil para hacer dos o tres llamadas. ¿Que ha aportado el guionista? El material del que están hechos los sueños, su guión, lo que se enseña, lo que vende la serie o el formato o la película. ¿Quién ha realizado su mayor inversión? El guionista, que ha tenido que borrar de su mente todas las experiencias pasadas de similares características y ha tenido que rebuscar en la mina profunda de su ilusión de pre-novel las ganas y fuerzas suficientes para llenar a su vez de ilusión su guión, porque sabemos queridos amigos que sin ilusión nuestros textos no valen nada.
Es por eso que parece que los guionistas nos hemos metido a ingenuos productores, miopes incapaces de ver y olisquear la pureza de la zanahoria que pende al otro extremo del palo. Sírvanos pues de reflexión y debate, si alguno se atreve a debatirlo claro está.
Ricardo Groizard
|
Enviado por rgroy el Abr 04, 2008 11:58 am GMT + 1 lecturas 22685 | ( Opiniones 3 ) | ( Print ) |  |
|
|
|
|
|
 |
Donativos  |
|
|
| |
|
|
|
Foros y news  |
|
|
| |
|
|
|
Publi  |
|
|
| |
|
|
|
Youtube  |
|
|
| |
|
|
|
Enlaces  |
|
|
| |
|
|
|
Publi  |
|
|
| |
|
|
|
Top News  |
|
|
| |
|
|
|
RSS  |
|
|
| |
|
|
|
Webs amigas  |
|
|
| |
|
|
|
Ideas al vuelo  |
|
|
| |
|
|
|
Encuestas  |
|
|
| |
|
|
|
|