Con un título que no deja dudas sobre el tema de la película, El exorcismo de Emily Rose (Scott Derrickson - Leyendas Urbanas, Hellraiser. Inferno) podría haber sido una intrigante mezcolanza entre El Exorcista de William Friedkin, El Ente de Sidney J. Furie, y... sorpréndanse: La Ley de los Ángeles de Steven Bochco.
Y es que a pesar de estar basada en hechos reales y manejar con acierto las claves más esenciales del terror psicológico que ya desplegaron Friedkin y Furie, hay algo en esta película que termina por situarte más cerca del clásico telefilm de bajo presupuesto de los domingos por la tarde que de una cinta de terror.
SINOPSIS: Emily Rose (Jennifer Carpenter - Lethal Eviction, White Chiks), una joven provinciana recien ingresada en la universidad, muere trágicamente tras la práctica de un exorcismo realizado por el Padre Moore, párroco amigo de la familia, (Tom Wilkinson - Batman Begins, Shakespeare in Love) que trata de expulsar de su cuerpo, sin éxito, a unas fuerzas maléficas muy poderosas, contando con la aprobación de la Iglesia Católica, y el consentimiento de los padres y la propia Emily.
Erin Bruner (Laura Linney - Mystic River, El Show de Truman), una afamada y agnóstica abogada que acaba de dejar en libertad, tras una brillante defensa a un asesino en serie, recibe el encargo de la Archidiócesis de defender al padre Moore de una acusación de homicidio por negligencia por la muerte de la pobre Emily. Parece que la Iglesia prefiere que Moore llegue a un acuerdo con el fiscal para poder echar tierra sobre el asunto, pero el Padre Moore está dispuesto a ser declarado culpable con tal de que se sepa toda la verdad sobre la dramática experiencia de Emily.
El conflicto de los personajes está servido: La abogada agnóstica que tiene que defender ante un tribunal unas creencias que no comparte (aunque enseguida le va a ver las orejas al lobo...), el fiscal creyente que tiene que defenderse de su vocación religiosa para cumplir con su obligación, y el sacerdote vestido de naranja que prefiere seguir tras las rejas a quedar en libertad sin que salga a la luz la verdad y el mensaje de su pobre y difunta feligresa.
El caso es que la película adolece de una excesiva inclinación de su director, hasta diría que obsesiva, hacia el verismo más que hacia lo verosimil y esto acaba lastrando, sin lugar a dudas, los aciertos que demuestra Derrickson en esta película. La trama principal que guía los dramáticos sucesos en los que la Iglesia reconoció oficialmente y sin tapujos la práctica de un exorcismo, se centra excesivamente en el juicio del padre Moore. A partir de ahí tan sólo los flashback sobre la trama de Emily, consiguen llevarnos de cabeza al género que evoca el título de la película, y con bastante
fectividad nos hace pasar miedo sin recurrir a escupitajos verdosos (dignos homenajes friedkinianos al maná de Popeye), ni complicadas contorsiones (aunque haberlashaylas) ni giros de cabeza más cercanos al Exorcista de Friedkin que al Ente de Furie.
El mal y su presencia están ahí, en esos momentos aderezados con juegos de dobles cuerdas vocales (la niña no cambia de doblador, sino que el doblador cambia de voz en aras de la verosimilitud), la inoculación del miedo al despertador de mesilla a las 3 de la madrugada (la hora del maligno en contraposición con las tres de la tarde, hora de los milagros a la que murió Jesús), que a más de uno le provocará cierta psicosis cada vez que se le pare el reloj, y sombras tenebrosas y sutiles efectos telequinésicos narrados mediante flashback, y un par de peripecias acontecidas alrededor del padre Moore y la abogada en tiempo lineal, que consiguen atraparnos el dorso contra la butaca, ponen en evidencia esos aciertos que mencionabamos más arriba que quedan deslucidos con la insistencia del director en centrar el desarrollo de la película entorno al juicio. Es como si algún imbécil se hubiera traído de su casa el mando a distancia y en los momentos más culminantes se pusiese hacer zapping a una teleserie de abogados.
Derrickson logra crear una atmósfera terrorífica y a la vez desinflarla con total efectividad llevándonos en muchos casos a vivir repetitivos periplos entre la paranoia y el aburrimiento. No sé si tuvo algo que ver que mi mujer se pasase parte de la película recordándome el parecido entre la abogada protagonista y Patricia Gaztañaga, presentadora del Talk Sow de Antena 3 TV, pero ciertamente salí del cine bastante desencantado.
Mi masoquismo me solicitaba mucho más y el cansino aburrimiento del que no conocía hasta esta película que hubiera tal jurisprudencia, me sacaron de la sala entre aturdido y molesto.
Las escenas del juicio recuerdan a esas películas de catástrofes que proliferaron en los 70 (El coloso en llamas, La aventura del Poseidón...) en las que se centraba el primer acto en describirnos las subtramas de una serie de personajes que no tenían ningún interés y que no hacían más que contribuir a limar presupuestos y rellenar el espacio entre nuestras espectativas y las de los productores.
Como diría aquel, se puede ver, pero también puede decepcionar según lo que se espere ver.
La película es un excelente ejemplo de lo delicado que puede ser algunas veces la elección del punto de vista del autor sobre una historia basada en hechos reales. (Inspirada en el exorcismo y muerte de una jóven de origen germano llamada Anneliese Michel en los años 70).
Ricardo Groizard
FICHA TÉCNICA Género: Drama, Terror, Suspense. Dire[color=#3A73E
:eb5b658dc3]cción: Scott Derrickson. Guionista:Paul Harris Boardman, Scott Derrickson. Producción: Paul Harris Boardman Beau Flynn, Gary Lucchesi, Tom Rosenberg y Tripp Vinson. Música: Christopher Young. Fotografía: Tom Stem. Nacionalidad: Estados Unidos. Duración: 119 minutos.
FICHA ARTÍSTICA Laura Linney, Tom Wilkinson, Campbell Scott, Jennifer Carpenter, Colm Feroe, Joshua Close, Kenneth Welsh, Duncan Fraser, Jr Bourne.